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Programo por comida

En determinado momento de mi vida me vi obligado a hacer trabajos de tecnología muy básicos pues mi sueldo de profesor no me alcanzaba para nada. Lo primero que hice fue formatear computadoras y reinstalar el sistema operativo y los programas. Y mis clientes eran mis alumnos. Luego empecé a hacerlo para el mismo colegio.

Cuando quedé desempleado hice de todo para subsistir. Fui desde ambulante hasta fotógrafo, desde técnico de computadoras hasta diseñador web. Con mi esposa vendiamos ropa en la calle y créeme, ser ambulante no es fácil, soportar el sol, el frio, la incertidumbre de si podrás seguir trabajando o no es muy duro. También hacía de fotógrafo con una cámara muy básica en eventos de colegios (Día de la Madre, Fiestas Patrias), matrimonios locales, cumpleaños, en los que ganaba muy poco pero me divertía pues me gustaba mucho la fotografía. También grababa y editaba videos para los negocios de mis clientes y los subía a YouTube. Y para crear una página web instalaba WordPress y editaba un poquito el código CSS para “personalizarlo”, pero era como el chiste de aprender cambiando una línea y mirando que pasa.

Ganaba poco y trabajaba mucho, lo cual es la peor combinación (debería ser al revés), así que aceptaba cualquier trabajo y cobraba barato para que no busquen a otra persona y me digan que no. Trabajo no me faltaba, pero créeme, no quieres estar en esa situación. Literalmente trabajaba solo por comida. Era un novato, inexperto y buscando subsistir. Y no degradaba ni le faltaba el respeto a la profesión de nadie ni malograba el mercado de nadie. A muchos que se creen expertos les encanta despotricar contra quienes cobran, por ejemplo, 100 dolares por una web (yo cobraba menos que eso) porque, según ellos, malogran el mercado. Nunca les hagas caso, son charlatanes. Un novato que ni siquiera sabe cuánto cobrar es imposible que malogre el mercado de nadie y menos el de profesionales.

Hasta que todo cambió

En el camino aprendí muchísimo y me convertí en quien soy ahora, formé mi carácter y comprendí que si quería cobrar más debía desarrollar nuevas y mejores habilidades (había perdido buenos proyectos porque no sabía como desarrollarlos). Eventualmente aprendí a programar y se abrió un nuevo mundo para mí: podía manipular cosas, agregarles una lógica. El primer proyecto que programé fue un restaurante al que le hice un menú para que el usuario escoja sus platos y al final los pida. Algo muy básico pero un gran salto en mi carrera. Así que empecé poco a poco a cobrar más. Tenía miedo de quedarme sin trabajo pero pronto descubrí que había estado cobrando una miseria y por eso tenía clientes tan malos. Y que dejar de tener esos clientes en realidad era bueno, porque vendrían otros mucho mejores.

Una vez, una antigua clienta me pidió que le vuelva a crear una página web que ella había abandonado y que por cosas de la vida no tenía siquiera un backup. Cuando le dije el precio se quedó muy sorprendida y me dijo que antes le cobraba bien barato.

— Señora —le dije — en ese tiempo hasta habría cocinado si me lo pedía con tal que me dé el trabajo. Pero ya no le puedo cobrar así.

No cerramos el acuerdo. Y fue lo mejor. Ella no estaba dispuesta a pagar “tanto” y yo no estaba dispuesto a cobrar tan poquito.

La moraleja de esta historia es que todos comenzamos desde abajo. Quizás no todos comiencen cobrando una miseria y con malos clientes como yo, pero todos fueron novatos en algún punto y aprendieron a punta de clientes o jefes exigentes y porque la vida misma se los requería.

Piensa siempre que todo experto que ves y quizás admiras alguna vez fue un novato lleno de dudas y pensando que no sirve para nada. Quizás te sientas así ahora, o quizás en algún momento te sentiste así. No pasa nada, un gran camino te está esperando. Yo empecé programando por comida y la vida me llevó a inspirar a mucha gente a ser mejores, estoy seguro que tu conseguirás cosas mucho más grandes aún, si es que no las conseguiste ya.