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Este es uno de los peores problemas de la educación

Facebook me recuerda que hace cuatro años, con motivo de la muerte de Gabriel García Márquez, escribí un post con una anécdota de mi época de profesor de colegio. En lugar de compartirlo por la red social, he decidido transcribirlo porque me hizo recordar uno de los más graves problemas de la educación: los delirios de grandeza y la poca empatía de los profesores.


Hace varios años fui profesor de Literatura. La profesora del plan lector (eran cursos separados) había encargado a los chicos de 5to año leer El amor en los tiempos del cólera, un libro fantástico pero voluminoso. Se los mandó a leer así nada más, como una orden y les dio una fecha para el examen. Sin seguimiento, sin una guía que los acompañe durante una lectura que debe durar meses.

Un día antes del examen los alumnos muy preocupados me pidieron que les cuente la historia y lo hice. Quedaron encantados y muchos miraban el libro que tenían en sus manos (solo por obligación) con otros ojos y más de uno manifestó que empezaría a leerlo.

Luego me enteré que casi todos aprobaron el examen y quedé muy contento. Sin embargo, días después tuve una discusión tremenda con la profesora (que llegó hasta la dirección y se expandió a otros profesores del curso). Ella me acusaba de haber saboteado su curso, que no tenía que haberles contado la novela porque era su obligación leerla.

Le pregunté si su intención era que los alumnos desaprobaran. Me dijo que lo merecían por no haber leído. Le volví a preguntar si su intención era desaprobarlos, porque, según yo, el fin de un profesor es aprobar, no lo contrario. Y el fin máximo es que los estudiantes aprendan, y que habiendo leído o no el libro ahora lo conocían, ahora lo valoraban y muchos querían realmente leerlo. Ella siguió terca y obstinada. Solo les dijo que lean el libro y los abandonó a su suerte. ¿Qué tal?

Muchos profesores actúan así. Creen que su misión es desaprobar y hacerse los malos y no dejar huella en sus estudiantes. Hoy Gabo se nos fue, y siento que lo que hice estuvo bien porque a partir de ahora esos muchachos cuando escuchen El amor en los tiempos del cólera, no pensarán en libro enorme que aborrecen porque los hizo desaprobar el curso. Pensarán en una hermosa historia de amor que vale la pena leer.


Han pasado más de diez años de aquel momento y las cosas no han cambiado. Los exámenes en los colegios siguen siendo de memoria.

  • ¿En qué año nació Miguel de Cervantes?
  • ¿En qué fecha se inició la segunda guerra mundial?
  • Escriba la quinta estrofa del himno nacional

Ya que estamos en esas, propongo otras preguntas:

  • ¿Con qué mano firmaron el acta de independencia del Perú, izquierda o derecha?
  • ¿De que color eran los zapatos de Julio Cortazar cuando escribió Rayuela?
  • ¿Cuál era la dirección en la que vivia Einstein cuando creó la teoría de la relatividad?
  • Lea un libro de quinientas páginas, tiene usted quince años, por lo que necesitará seguimiento y acompañamiento en la lectura, pero no me importa. Léalo y en un mes le pregunto de qué color era la flor que cogió la protagonista en la página 314.
Los profesores ponen trampas a sus estudiantes para hacerlos desaprobar. Luego bromean a la hora del café sobre quien desaprobó a más.