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No llego a fin de mes

En el libro Padre rico, padre pobre Robert Kiyosaki denomina “carrera de la rata” al desorden financiero por el que pasa la mayoría de personas, creyendo que los problemas de dinero se resolverán con más dinero. Paradójicamente esto no es así, pues sin una correcta educación financiera más dinero solo agravará la situación (porque si tus ingresos aumentan asumirás deudas más grandes y el problema volverá a comenzar pero a mayor escala). Así que la carrera de la rata es como la de un hamster corriendo dentro de una rueda, esforzándose mucho pero sin llegar a ninguna parte.

Para salir de la carrera de la rata nuestros ingresos deben superar a nuestros gastos, no como una anécdota, sino de manera estable y con posibilidad de crecimiento. Y aunque parezca una cuestión de pura matemática (restar ingresos menos gastos) tiene de todo menos de matemática. Te explicaré por qué e intentaré ayudarte a llegar a fin de mes y a salir de la carrera de la rata.

Malos hábitos

No se necesita ser experto para saber que si gastas más de lo que ganas estás en un problema que tarde o temprano explotará. Lamentablemente la mayoría vive de esta forma:

Perú clasificó al mundial después de 36 años, así que necesito televisor nuevo.

¿En verdad lo necesitas o solo es un gusto que quieres darte y estás buscando una excusa que lo justifique? Pregúntate que tan seguido haces lo mismo y cuánto daño podría estar haciendo en tu economía.

Identifica los gastos frívolos y tontos

Un ex amigo me decía hace años “Soy joven y tengo que divertirme”. Ahora tengo una empresa mientras él se sigue divirtiendo (nótese el sarcasmo y lo de “ex”).

Identifica cuántos de tus gastos son frívolos, solo por aparentar, para que los demás vean lo cool que eres mientras te hundes más en deudas. Auto nuevo, con deudas por diez años. El último iPhone mientras vives arrimado en casa de tus padres. Ropa nueva, un nuevo par de zapatos porque qué van a decir de ti en la oficina.

Saca tus cuentas y ahorra

Esta es la parte matemática y sencilla. Resta cuanto ganas de cuanto gastas. Ten mucho cuidado de poner solo tus gastos importantes o inevitables: comida, vivienda, servicios básicos. Si la resta da un saldo positivo es que no estás llegando a fin de mes por tus gastos frívolos y tontos. Elimínalos o reduce su frecuencia lo más posible.

Saber cuanto te queda al restar ingresos menos gastos fijos te permite saber con cuanto dinero cuentas para otras cosas. Así sabrás si realmente puedes darte ese gusto o si te crearía una deuda. Algo tan sencillo como eso me ha sacado de problemas gravísimos muchas veces.

Por otro lado, ahorra por lo menos el 10% de tu salario. Pregúntate ahora mismo: ¿si hoy me botan del trabajo cuanto tiempo puedo subsistir sin empleo? Si tu respuesta es entre una semana a un mes estás en graves problemas.

Tu familia es tu empresa

Si tienes esposa/esposo (o novia/novio) y viven juntos deben compartir los gastos. Ese tema no debe ser negociable. Y si tienen hijos o planean tenerlos pues con mayor razón. Sumen sus ingresos, resten los gastos, eliminen los gastos frivolos de esa cuenta, ahorren el 10% y lo que les queda es lo que podrían usar en esos gustos.

Los problemas de dinero son una de las mayores causas de divorcios, familias disfuncionales e hijos que terminan llenos de conflictos. Así que el tema no es superficial. Machismos del tipo “mi mujer no va a controlar cuanto gano” o feminismos del tipo “mi marido tiene que mantenerme” son posturas torpes que tarde o temprano destruirán la familia. Tu familia es tu empresa más importante, adminístrala correctamente.

Aprende a hablar de dinero

Estoy convencido de que una de las principales razones para que te vaya mal financieramente es que te educaron para no hablar de dinero. Padres diciéndoles a sus hijos que el dinero es sucio, que son pobres pero honrados, que no son codiciosos por eso son pobres. Escuelas que siguen el mismo patrón y te educan solo para ser empleado acrecientan el problema.

Eso se traduce en empleados que no saben negociar un aumento de sueldo, independientes que no tienen idea de como cobrar por sus servicios, bajando sus precios en lugar de subirlos por miedo a quedarse sin clientes. Jóvenes que le piden dinero a sus padres a una edad en la que ya deberían ser independientes financieramente, pero no lo son porque todos les dijeron que el dinero es sucio y que deben estudiar mucho para encontrar un trabajo y llegar a fin de mes.

¿Cuáles son tus objetivos?

Otra razón por la que no llegas a fin de mes es porque no tienes objetivos claros en tu vida. Quizás no entiendas la relación pero sí la hay. Sin objetivos vives en una rutina tediosa intentando darte pequeños momentos de placer para escapar de ese estrés y de esa ansiedad permanente. Una salida a comer, el último modelo de teléfono lanzado, ropa nueva, un auto nuevo, porque no hay nada al final del túnel así que piensas para ti mismo:

– Esta vida es una mierda, merezco darme un gusto
(¿Recuerdas la anécdota de mi ex amigo?).

Pero esos gustitos te dejan sin dinero y no llegas a fin de mes, te estresas, te deprimes, peleas con tu familia y vuelves a sentir que la vida es una mierda y que mereces darte otro gustito para no sentirte tan mal. Es un círculo vicioso. Y como dice el dicho:

Sacríficate para llegar a tu objetivo

Cuando era niño mis padres hacían nuestras mochilas para el colegio. Nunca tuve esas mochilas con dos tirantes que se ponen en la espalda (soñaba con tener una), sino que usaba una especie de morral que me cruzaba sobre el pecho y que mis padres creaban en una máquina de coser. También mis papás fabricaban mis cuadernos: cogían todas las hojas que habían sobrado de los cuadernos anteriores, las sacaban con cuidado y las cosían para crear un nuevo cuaderno. Papá y mamá fueron emprendedores siempre, buscando soluciones creativas a los problemas, luchando contra la adversidad. Eso influyó mucho en mí.

De adulto por casi diez años no dormí en una cama. Ensayaba muchas formas para dormir, desde un sofá viejo hasta un colchón de cuna (donde yo no cabía) tirado en el piso porque no podíamos entrar los tres (con mi hija) en la misma cama. Tampoco fui al cine por esos diez años. Ni me compré ropa ni zapatos salvo que fuera absolutamente necesario (o sea, que los actuales ya no sirvan para nada). No intento dar pena con esto, lo que intento decir es que para todos es duro. Si por un momento piensas ¿Por qué a mí me pasan estas cosas?, sácate eso de la cabeza. No eres especial, no tienes una nube negra de la mala suerte sobre tu cabeza. La vida es dura para todos. Pero todo se consigue, no es fácil por supuesto, sino todos seríamos millonarios. Pero se puede.

  • Piensa que tu novia regresa de un viaje después de un año y está ansiosa por verte y tú por verla. Pero te has descuidado y has subido de peso en su ausencia. Su regreso será una motivación suficiente para inscribirte en el gimnasio y hacer una dieta. No será fácil pero será una motivación de peso para lograrlo.
  • Piensa que estás pagando una especialización que te asegurará mejores oportunidades laborales. Será duro, pero tienes un objetivo, terminado el año estarás en otro lugar y en mejores condiciones.

Lo que intento decir es que esa dieta, esa lechuga en el desayuno, esas horas menos de sueño, soportar a ese compañero de trabajo indeseable o esos gustos que dejarás de darte serán más soportables porque sabes que al final del túnel hay una luz. Que hay una meta que hace que todo eso lo valga, y que finalmente habrás logrado independencia financiera y tendrás un futuro próspero mientras tus ex amigos se siguen divirtiendo.


El esposo de una vecina hará un taller de artes marciales durante el verano en su casa. Siempre ha dado esas clases como parte de su trabajo y nunca se lo planteó hacerlo como independiente hasta ahora: por necesidad (casi todos los emprendimientos nacen por necesidad). No sé cuantos niños se inscriban a sus clases, pero al menos tendrá uno: mi hijo. Porque ha dado el primer paso para salir de la carrera de la rata: no depender solo de su empleo y buscar nuevas alternativas. Y tú también puedes hacerlo.