fanatismo

¿La religión es un valor?

Anoche me pasó algo curioso. Nada del otro mundo, pero curioso, eso sí. Sucede que un desadaptado empezó a trolearme via Twitter (o sea, insultar sin fundamento, solo para desquitar sus frustraciones conmigo) a raíz de mi artículo de fin de año en el que explico por qué soy ateoLe pedí amablamentesin caer en su bajo nivel de insultos, que si según él yo no tenía argumentos (o mis argumentos eran malos), que los refute uno a uno. Digo yo, eso es lo que hacen las personas inteligentes, refutan argumentos, plantean contraargumentos, debaten alturadamente. Pero decir: "no tienes argumentos" y luego te sigo insultando, y añadir: "no voy a refutar tus argumentos porque no tienen nivel" (estoy parafraseando) es propio de un completo ignorante. Cualquiera puede hacerlo, yo mismo se lo podría hacer al mismito Vargas Llosa (con ser quién es), decirle que no tiene argumentos, que no me voy a molestar en refutarlos porque no valen la pena, o que vergüenza que así sea Premio Nobel. ¿Captan la idea?, esos ataques sin fondo son propios de personas con inteligencia de plantas. He aquí la ameba (que está también en la imagen que inicia este post).

¿Aduni?

Nuestro amigo, Pablo Valencia, me envío hace un buen tiempo un enlace a un artículo suyo sobre la academia Aduni. Debo decir que lo leí al instante y al terminar tenía claro que merecía, como mínimo, el rebote por acá. Sin embargo, estos días he andado con el mundo de cabeza y recién puedo darme un tiempo para hacerle justicia.

Yo pasé por Aduni allá por el año 1997 (sí, me estoy haciendo viejo, ya lo sé). Estuve un par de meses antes en un curso para escolares, pero el ciclo fue cerrado por falta de alumnado. Así que volví luego de acabar mi secundaria y estuve allí un semestre. Bueno, no exactamente en Aduni, sino en la academia César Vallejo, que prepara estudiantes para el examen de la UNI (creo que ya he comentado que de muchacho quería ser ingeniero electrónico). Y no duré mucho porque, como la novia a punto de casarse con el hombre adinerado que no ama y se debate entre fugarse con el misio y arrancado que la tiene loca, yo dudaba todos los días si continuar con mi aventura electrónica o lanzarme a la piscina vacía de la literatura. Pero esa es otra historia, el caso es que tuve una corta temporada en Aduni.

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