Yo también puedo hacerlo

Trabajar en tecnología  (como desarrollador, diseñador, analista, consultor, etc.) tiene un serio problema: todos creen que tu trabajo es tontear en la computadora y que cualquiera también puede hacerlo. En mi último trabajo, una colega altamente desordenada e inefectiva mezquinó mi trabajo con el único criterio de que al estar ella más estresada que yo, implicaba que lo que yo hacía era un juego. La cantidad de estrés no está en relación con la cantidad ni la importancia de tu trabajo, sino en relación con la calidad de tu sistema de organización.

Como empresario un gran reto es educar a mis clientes: hacerles entender la importancia que tiene la tecnología en el mercado actual e ir desterrando muchos mitos de sus mentes. Uno de los más arraigados, lamentablemente, es que cualquiera que pase mucho tiempo en internet es, por sí, alguien que sabe de tecnología y puede hacer cualquier tipo de trabajo de ese rubro. Frases como: mi sobrino también sabe hacer logos en paint, o yo mismo he hecho un diseño en cinco minutos usando word o el chico de las cabinas de internet es el que nos da soporte técnico; son muy frecuentes y muy preocupantes. Y a eso hay que sumarle la cantidad de freelances que ofrecen sus servicios de mala calidad "tirándose al piso" (cobrando limosnas) o usando criterios de hace 20 años. Por ejemplo, que mis clientes me pregunten si su página web usará flash o que cuántas páginas internas tendrá me hace sentir en los 90. Y si eso es complicado, hacerles entender por qué mi empresa cobra mil soles cuando hay gente que cobra cien, es otro caos.

Hoy hice una presentación de los planes de páginas web de mi empresa. Expliqué todos los beneficios, el valor agregado, las funcionalidades, las modalidades de pago, el soporte posventa, etc. Cuando pedí a mi prospecto una opinión sobre nuestra propuesta (haciendo la aclaración de que su opinión no implica ningún compromiso), su respuesta me pareció un puñetazo en la nariz:

"Mire, lo que me ha mostrado no es difícil. Mi hijo está en el colegio y lo veo todo el día en la computadora. Y yo tengo varias ideas. Así que, con mi creatividad y su ayuda yo creo que podemos hacer algo como lo que usted me ofrece. En caso querramos derivarlo, lo estaremos llamando."

  • Desarrollar un producto y su estrategia de venta: dos años, miles de soles, muchas canas y arrugas nuevas.
  • Estudiar el mercado, la competencia, afinar el producto para satisfacer los requerimientos del cliente mejor que nadie: miles de soles más, muchas noches sin dormir.
  • Estudiar las tendencias actuales de desarrollo y diseño web y adaptar el producto a ella: cientos de horas de estudio, leer mucho, investigación.
  • Que un prospecto te diga que él y su hijo adolescente pueden hacer lo mismo, no tiene precio.